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12.12.12 [Flashback]


Se suponía que esto lo iba a publicar el 12 de diciembre de 2012, pero estaba tan a full con el laburo, la facultad y MI VIDA, que al final me re olvidé. Pero, aunque esa fecha ya pasó, aún hoy sufro las consecuencias, así que supongo que podría publicarlo a ahora a modo de contexto.


Miércoles 12.12.2012, 11pm

Desde las torres gemelas, el Katrina, el volcán chileno, los sonidos re locos en el cielo e inclusive la profecía de Sarah Connor y su revolución robótica, nos vienen amenazando con el Great Final Patatúfete, y ahora resulta que cuanto más nos acercábamos a la fecha empezaron a abrir el paraguas “No... es que... en realidad... lo que quisimos decir fué... uds entendieron mal... en realidad era el 21 y blablabla…”

Que desgracia che…  Mañana tengo que rendir un final a las 8:30h de la matina y otro más a las 6:00h de la tarde. (1)

Hace poco compré un juego de comedor, resulta que la mesa es de vidrio y vino con un embalaje de carton bien duro; el cual dejé a un costado apoyado sobre la pared, durante el proceso de armado de la mesa Maggie declaró a la caja su nuevo dormitorio y cuando lo quise sacar me puso una carita… y le prometí que nos íbamos a quedar con el cachote de caja “hasta el fin de los tiempos”, es decir, lo que yo crei que sería hasta el 12 de diciembre. (2)

Así mismo, confieso que tuve problemas para levantar la mesa yo solo, me daba terror pensar en que un mal cálculo podía terminar con el vidrio hecho pedazos, así que preferí no jugar al héroe y llamé a mi hermano para que me ayude, aprovechando que su novia de turno vive cerca de mi casa. Le prometí a modo de agradecimiento que le iba a mandar un barril de cerveza a través de Papá Noel, imagínense, el flaco se fué re chocho! (3)

Uuuhh y ahora también me estoy acordando que le prometí a mi vieja colgar las lucecitas que compró hace como tres meses, porque quiere adornar el exterior de la casa “Como hacen los otros vecinos”… yo contaba con que para esta fecha no quedaban vivas ni las cucarachas, así que inocentemente le prometí que lo iba a hacer… (4)

Scheiße! Yo había apostado todas mis fichas a que reventábamos todos! 
Me la pase prometiendo cosas a todo el mundo ¿Qué hago ahora? ¿Eh? ¡¿Qué hago?!

Bueno…supongo que debería empezar a estudiar, después explicarle a la gata que la caja se la tenemos que donar a ese señor barbudo que siempre pasa con el carrito hablando solo, luego enfrentar a mi hermano con la dura verdad de que el gordo Noel no le va a dejar nada, y que más?…. Ah si, colgar las lucecitas…


Actualización: 03.01.2013

(1) Al final rendí los dos exámenes finales, me había acostado re tarde y no se como hice para levantarme al día siguiente, pero me las arreglé para llegar hasta la facultad, encontrar el aula, rendir y encima aprobar! Lo malo es que me olvidé la libreta, lo bueno es que el profesor se apiadó de mi y me anotó igual, pero me hizo recontrajurarle que volvía durante los exámenes de Febrero CON LA LIBRETA para firmarla. Luego volví a mi casa, almorcé algo pero no recuerdo que y me puse a repasar para el 2do exámen, para el cual llegué tarde, pero el profesor llegó más tarde aún, lo bueno es que aprobé, lo malo...mmm, nada.. aprobé!

(2) La caja-Loft de Maggie sigue en medio de mi living, encima ahora Bonnie también reclama su parte pero la verdad es un okupa, porque solo se mete cuando la gata no está, y en el momento menos pensado, ella reaparece y se la ve acechando para recuperar su caja-loft, y de repente ZAS! se escucha el quilombo de gatos peleándose dentro de la caja y los pedacitos de telgopor volando por todas partes y Bonnie que sale corriendo, todo despeinado y bufando como loco. "Maggiteitor" siempre gana.

(3) Mi hermano me sigue reclamando el barril de cerveza, en compensación le propuse entregarle a mi amiga Tomaco, el se rascó la barbilla y me dijo "mmm... puede ser, pero pasame una foto", y quiero dejar constancia de que no soy chulo de nadie, ella se ofreció sola, en sus propias palabras "Ese pendejo esta re partible", en este momento Tomaco esta de vacaciones en Colombia, le mande un mensaje pidiéndole una foto sexy en la playa para cerrar el negocio con mi hermano.

(4) Me pasé toda una tarde boludeando con las lucecitas, el estuche decía "400 luces" y mi madre quería saber cuanto median esas 400 luces, ella solita se las ingenió para enredar todo ese cablerío, así que estuve tres horas desenredando las luces y otras tres horas tratando de pegarlas a la ventana en forma de arbolito tal como la señora madre quería. Debo reconocer que quedo lindo (no, no hay foto).

La Anécdota del Gato

Dije que lo iba a contar, y como me debo a mi público (?), pues aquí les dejo este relato desgarrador:

Fue en semana santa. 
Ese jueves, luego de trabajar e ir a almorzar con mis compañeros, llego a mi casa y mientras saludo a mis gatos (¿Acaso uds no saludan a su familia cuando se van o vuelven de sus casas?) le noto a uno de ellos algo “mojadito” en el cuello. Lo agarro para revisarlo y me doy cuenta que tiene todo hinchado y le esta saliendo una PUS verdosita que apesta como trasero de demonio.

Hace unos años me pasó algo similar con otro gato, se le había infectado una “herida de guerra” luego de una noche de sexo salvaje, peleas callejeras y rock&roll, o al menos eso fué lo que me dijo cuando reapareció. 
Pero en este caso, no se como se pudo lastimar en primer lugar ya que Bonnie es “gato de interior”, tal vez se rasguñó el mismo al rascarse, que se yo… pero me resulta más raro no haber notado nada hasta que le “explotó”. Pero bueno, el punto es que busqué algodón y agua oxigenada, y me dispuse a limpiarlo; tuve que juntar coraje por que el olor era nauseabundo y el pobre bicho se quejaba mientras le apretujaba para sacarle toda la porquería. A la noche, volví a repetir la rutina porque le seguía supurando.

A la mañana siguiente (viernes santo), lo reviso y la hinchazón me pareció mas grande, así que mientras ponía la cafetera me dispuse a limpiarlo nuevamente, pensé: "Mejor hacerlo ANTES de desayunar". Menos mal.

Lo acorralo al pobre gato en un rincón, con una mano lo sostengo y con la otra le paso el algodón húmedo para ablandar la crostita que se le había formado, como no le salía y el gato se ponía cada vez más inquieto, decidí apurar el trámite y apretarle de nuevo para que salga toda la pus. 
La diferencia con el día anterior fue que ahora la crostita le hizo de tapón y cuando le apreté “el bulto”... bueno, ESO, pasó ESO, el chorro de porquería me saltó en la ropa, el pelo y la cara, si ¡¡EN LA CARA!!. Casi me mueeero del asco. Salí corriendo hacia el baño frunciendo todos los agujeros de la cara y metí la cabeza debajo de la canilla. 

Y seguía sintiendo el olor… 

Abro apenas un ojo y me veo salpicaduras sospechosas en la remera, yo estaba al borde del vómito, así que me metí en la ducha vestido como estaba, agarré la botella de alcohol y literalmente me lavé la cara y el pelo con alcohol puro. 

Y seguía sintiendo el maldito olor… 

Ahí estaba yo, gritando mentalmente ¡Que Asco! porque todavía no me atrevía a abrir ningún agujero de la cara.

Finalmente me terminé de duchar y salí del baño repitiendo el cántico Que asco… Que asco… Que asco…, y fui en busca del gato que había dejado abandonado.
El tipo estaba lo más pancho chusmeando por la ventana, con la pudrición chorreándole por el cuellito. Cuando vió que me acercaba me miró con cara de “¿Qué hace este boludo en calzones gritando ¡Que Asco!”

Citizen: Bonnie, un ASCO lo tuyo ¿Entendes? AAAASCO
Bonnie: …es un “poquito” de pus loco, nunca viste pus?
Citizen: ¡QUE - ASCO!

No podía quedarme de brazos cruzados, pero como era feriado y la veterinaria estaba cerrada, llame a la doc por teléfono (si, tengo su número de celular, pero esa historia es para otro post) y me dijo que repita “la rutina del gato” durante el fin de semana y si para el lunes no mejora que se lo lleve.

El lunes le mando un sms a mi madre, pidiéndole que revise al gato y corrobore como esta, al rato me responde: Sigue igual. Así que después del trabajo no fui a la facultad, pasé por mi casa, busque al gato y lo lleve para que lo vea la veterinaria. Lo limpió con no se que cosa, le roció encima otra cosa mas, y le metió una pichicata, dos días después el gato ya estaba como nuevo.

El problema ahora es explicarle al gato que ya no esta convaleciente, que no necesita reposo, ni que le den de comer en la cama.
Bueno… ehm… por favor que alguien venga y le explique, porque a mi no me da pelota!

Gatitos poché

Recién empezadito Enero y el verano ya nos ataca con 40ºC de térmica.

Y como cada verano, mi compañera “La Cuadrada”, se viene con ojotas y un vestido hippie traslúcido, el cual deja en evidencia una diminuta tanga y que no lleva corpiño, y las carnes se le mueven como si estuviera hecha de gelatina, y ella toda orgullosa se mueve por la empresa dejando a su paso pilas de empleados que ante tal visión agarran lo primero que encuentran para sacarse los ojos.

Comprendan, mi problema no es con la gente con kilos de más, sino con la falta de decoro de esta “señora”. Porque no es una empresa nudista ¡Nadie viene en bolas a trabajar!

A las 6pm... Entre el calor, y el dolor de cabeza que me causan en el trabajo, apenas puse un pie en la vereda, y hasta que llegué a mi casa solo pensaba en darme una ducha.
Para colmo, cuesta tanto subir la escalerita para llegar al depto cuando uno llega cansado y abombado por el calor (y ni les cuento cuando vuelvo de una trasnochada).
Me dirijo hacia el baño para darme la tan ansiada ducha. Mientras voy dejando el calzado y el morral en el camino, me encuentro a los pobres gatos tirados en el piso. Les rasco la panza y apenas si abren un ojo como diciendo “ah, sos vos…” y se entregan nuevamente a su pachorra. Pobrecitos, les ofrecí agua y leche fresca, pero ni bola me daban, así que decidí hacer algo que vengo postergando desde hace meses, para “Cuando haga mucho calor”, bañar a los gatos!

Ya se, muchos dicen que los gatos no se bañan, pero yo pienso diferente. Los gatos serán limpios, pero también tienen el viejo vicio de dormir en la cama, MI cama (a pesar de que ellos digan lo contrario), y con el calorete que hace, necesitan una refrescada extra. Por lo tanto, cada verano los baño un par de veces, y luego los dejo descansar durante el invierno.

Una palangana con agua calentita, jabón neutro, toalla vieja, un traje para entrenar perros, y ganas, es todo lo que se necesita.
Ok, lo del traje no es taaan así, a mis gastos no les hace gracia que los bañe, se quejan, pero se la re bancan, y cuando terminamos, uno puede ver como el alma les vuelve al cuerpo. Se ponen a jugar, buscan mimos, se revuelcan en el sol y piden de comer!












Maggie, aún con el flequillo mojado, solo le falta la piña colada. El Toto (la furia naranja), y Bonnie (el conejo blanco): demasiado “ocupados” para mirar a la cámara.

Ahora si, aprovecho que los chicos estan entretenidos y me voy a dar una ducha, y luego a devorar galletitas Lincoln con un vaso de leche chocolatada.

La Mudanza - Parte III

Previously in Shouganai… Parte 1 - Parte 2

Cuando estuve en Berlín visité un bunker, y puedo decir que este departamento se parecía a uno. No es pequeño, pero había cajas apiladas por todos lados, el gran ventanal del living estaba bloqueado por un placard, y toda iluminación provenía de una única lamparita de 5watt, “cortesía” de los inquilinos anteriores, quienes se llevaron hasta las tapas de los enchufes (en serio!). No encontraba nada. Estaba cansado y solo quería darme una ducha e irme a dormir.

Claro, primero tenia que armar la cama. Los tornillos los encontré fácil, pero la caja de herramientas estaba perdida en acción. Así que decidí tirar el colchón en el piso y me fui bufando al baño para darme una ducha.

Abro la ducha, el agua no sale……  Después de un rato de jugar a abrir y cerrar todas las canillas de la casa, finalmente el agüita brotó alegremente. Pero salía FRÍA. Este departamento estuvo desocupado por casi 6 meses, y el calefón (y la estufa) estuvieron apagados desde entonces.

Al día siguiente me levanté temprano y me fui a la “casa vieja”. Me tenía que ocupar de esas bolsas con basura que había dejado, no sea cosa que después me acusen de abandonar bolsitas bastardas por ahí. Pero eso era una vil excusa, la principal razón era: BAÑARME.

Cuando me estaba yendo, me cruzo con mi vecina (su esposo me había ayudado con los trastos), ella justo llegaba de hacer las compras y me vino a saludar.

Ofelia: ¿Y? ¿Ya es oficial?
Citizen X: Si, ya esta, no te jodo más con “música rara” los fines de semana
Ofelia: ¡Y yo no te jodo mas poniendo el lavarropas a medianoche durante la semana!
Citizen X: ¬_¬ (aaahh guachita, sabias que molestabas y lo seguías haciendo! Yo al menos era moderado con la música LPMQTP!). Bueno, me tengo que ir, tengo bocha para limpiar, ordenar, y aaaaaaarggggggghhhhhh!!!…
Ofelia: ¡No te desesperes! Cuando nosotros nos mudamos pasamos un tiempo usando las cajas como muebles porque nos daba fiaca sacar lo que había adentro y acomodar el quibombo. Dicen que hay 3 meses de gracia para acomodarte en el nuevo lugar, pero si después de ese tiempo seguís rodeado de caos, bueno… pedile a alguien que te ayude a limpiar y ordenar, o el caos te va acompañar el resto de la vida! ¡A una amiga mía le paso eso!
Citizen X:¡¡¡¡NOOOOOOOO !!!! ¿¿Y esperas que no me desespere??


Una semana después…
Entre las cosas que mudamos había un canasto con plantas que revoleamos al patio. Así que el domingo mientras mi madre las regaba (y les hablaba) descubrió un bulto escondido dentro de una maceta.


Mi-Madre: ¡¡¡CITIZEN!!! ¡¡¡CITIZEN!!! ¡¡APARECIERON TUS HUEVOS!! ¡¡Y NO ESTAN ROTOS!!
Citizen X:...ya lo van a estar… ¬_¬



PD: Estimada N/N, le recuerdo que aún tengo su libro, el mismo fue mudado con la misma “cuidadositud” y respeto con que trato a los míos. Le pondría una foto junto a un diario del día (como a los raptados) para que vea que sigue bien, pero yo no compro el diario. 

La Mudanza - Parte II

Previously in Shouganai…

Una vez que terminamos de subir el último trasto a la camioneta, yo me quede para cerrar la casa. Estaba mirando el vacío de mi habitación y no pude evitar que me diera un poquito de nostalgia. Pero no podía darme el lujo de ponerme a divagar, aún faltaba descargar los trastos, y lidiar con el quibombo que iba a reinar en mi nuevo hogar.

Muchos piensan que no soy una persona ordenada. Algunos ni siquiera piensan que soy una persona, y yo solo se que tengo cierto sentido de la organización.
En la oficina vivo tapado de carpetas y papeles, pero se muy bien donde esta cada cosa. En mi casa soy igual. A simple vista puede parecer que el lugar sufrió una estampida de elefantes, dejando atrás un paisaje devastado de ropa, botas, libros, películas y motas de pelo felino rodando como si fuera el far west. Pero si le ponen un poco de voluntad se ve que todo esta fríamente calculado (hay que mirarlo como a esos cuadros 3d).

Entrecierren los ojos y observen... Aquel bulto de ropa es para lavar, aquello esta limpio y tengo que “esconderlo” en el placard. Ese rincón de ahí es para el calzado, y en la biblioteca se acumulan libros, cd’s y películas.
Sobre el escritorio se forma un ecosistema aparte, la compu la mudé al living, así que ahora dominan los apuntes y libros de la facultad y de alemán, sazonado por biromes que no funcionan, resaltadotes gastados, bollitos de boletos, restos de goma de borrar, algún paquete de galletitas, y un cráneo. Y por último y no menos importante, eso que se mueve sigilosamente entremedio del caos es un gato.

Cuando embalé todo, sabia perfectamente que había metido dentro de cada caja, el problema es que a medida que descargábamos íbamos dejando las cajas en cualquier lado, así que cuando finalmente se fue todo el mundo, de poco servia saber que había en cada caja, cuando la que estas buscando no sabes donde fue a parar.
Mi madre es al revés, ella solo aparenta ser ordenada. Prueba de esto surgió cuando quiso prepararme algo para comer.

Mi-Madre: ¿Te acordás donde puse lo huevos?

Mi madre se había encargado de guardar las cosas de la cocina, pero ella es muy poco “estratégica” y encima despistada. Por ejemplo la mayonesa, los fideos y el fiambre que había comprado por la mañana los guardó con el detergente, la lavandina y la comida para gatos. Los cubiertos los envolvió en una servilleta, y los metió en el huequito de un rollo de cocina que metió en mi mochila, y los descubrí cuando quise sacar la cámara. Así que los pobres huevos podían estar en cualquier lado, o bien no aparecer jamás…

Ahora que vivimos en un departamento sobre una calle comercial hay mucho bullicio durante el día. La gente pasa por la vereda vociferando, los carteles luminosos que parpadean, el pasea-perros con los 20 canes ladrando, los bocinazos, las puteadas...

Maggie (por primera vez se atreve a dar la cara en Shouganai!). ¿Estará añorando sus tranquilas épocas mirando el jardín desde la ventana?. A veces ella se queda hipnotizada mirando a través de las rendijas de la persiana, y de repente un bocinazo la saca de su ensimismamiento y sale corriendo...

Aaahhh las bocinas de los colectivos, todo un espectáculo. El otro día escuché a uno que sonaba como la musiquita de “El Padrino”. ¡Buenísimo!


La Mudanza

Mes de Julio. Empieza el fresquete. Plena época de finales, que a pesar de tener aprobadas las materias, no me anoté a ninguno. Es que el dilema era: estudiaba o me mudaba.
Así que a mediados de Julio me mudé. De vivir en una casa con un cacho de jardín con un limonero, un gomero, un pequeño pino, una palmera, el naranjo vecino que gustaba asomar sus ramas (y sus naranjas) de nuestro de lado, todo esto rodeado de flores y enredaderas, pasé a un departamento con un patio de 2x2, donde ni un yuyo asoma entre el cemento. Pero bueno, la libertad tiene su precio.

Más allá de los pormenores, las idas y las vueltas previas a la mudanza, me di cuenta de que jamás voy a tener una vida normal. Se que no soy un ser normal, y ya es hora de que asuma que mi vida transcurre como en una dimensión paralela a la del resto de los mortales, donde la Ley Primera es «Si algo puede salir mal, saldrá mal». Y como no podía ser de otro modo, esta nueva etapa comenzó burlándose de mí.

El día que el dueño me entregó la llave del departamento, yo la recibí con una sonrisa amistosa, hasta que vi lo que tenia en mi mano. Traté de disimular, y apenas el buen hombre se retiró, mi madre, que ya se olía algo, me increpó:

Mi-Madre:¿Y a vos que te pasa?

Tímidamente extendí mi mano y le mostré. Mi madre estalló en una risotada.


Mi-Madre: ¡¡¡VISTE!!! Seguí negándolo, ahora no podes decir que es solo coincidencia!!!